La jornada 6 de LEWaterpolo DHM dejó un solo partido decidido por un gol (el 11-10 del Terrassa al Echeyde) y a los cuatro primeros con 18 puntos y seis victorias en seis partidos.
Hubo un momento, y solo uno, en el que la jornada pudo torcerse por arriba. Restaban 7:08 del último cuarto en Terrassa y el Echeyde iba por delante (8-9), en un partido que había llegado empatado al final de los tres periodos anteriores (2-2, 5-5 y 8-8). El Terrassa contestó con una serie de tres goles, dos de ellos de Oscar Blasco (el 9-9 y el 11-9), y aunque Alberto Barroso recortó el 11-10 cuando quedaban 0:31, no hubo tiempo para nada más. Fue el único de los seis encuentros que se decidió por un gol.
Barroso salió del agua con cinco goles, el 50% de los 10 de su equipo, una actuación que en cualquier otro partido habría sido la noticia. Y en el vestuario de enfrente ocurrió algo que explica por qué la valoración es un dato que merece leerse con calma: la mejor nota del encuentro no fue para un goleador, sino para Ricard Alarcon, que firmó un 8,9 con un solo gol, el 3-2 en superioridad que puso al Terrassa por delante por primera vez.
El resto de la jornada fue más previsible, aunque no por ello menos vistoso. El Barceloneta ganó 24-8 al Catalunya, el Barcelona 16-7 al Mediterrani y el Sabadell 17-10 al Canoe, de modo que los cuatro equipos que llegaban con pleno de victorias salen con 18 puntos y el mismo balance de seis victorias en seis partidos. En ninguno de esos tres encuentros el ganador pasó apuros, pero en los tres pasó algo que vale la pena contar.
Lo más llamativo salió de la piscina de Zodiac CN Atlètic-Barceloneta. Vince Vigvari marcó nueve goles, el 38% de los 24 de su equipo, y puso el último en contraataque cuando restaban 0:05 para el final. Su 8,9 fue la mejor valoración de ese partido, pero no la mejor de la jornada: esa se la repartieron dos jugadores del Barcelona, y el reparto es justamente lo interesante. Taiyo Watanabe marcó cuatro goles y Abel Ramon marcó uno, y los dos terminaron con un 9,3. Un mismo número para dos maneras muy distintas de aparecer en un partido.
El Barcelona ganó, además, por una vía que no se ve en el marcador: provocó 19 expulsiones al Mediterrani y lanzó 37 veces por 22 del visitante, hasta dejar el encuentro resuelto en un segundo cuarto de 7-2. El Sabadell llegó al mismo sitio por el camino contrario, el del reparto: distribuyó sus 17 goles entre 10 goleadores distintos, ninguno con más de tres, y su mejor valorado fue Jack Larsen con un 8,6. Al Canoe le faltó rentabilizar las ventajas: cometió 10 expulsiones y su acierto con un hombre más se quedó en el 9%.
Por detrás, la zona media quedó como estaba y empatada. El Mataró ganó 8-17 en Rubí con cinco goles de Aidan Romain (8,5) y el Sant Andreu resolvió su 14-9 ante el Caballa con un tercer cuarto de 5-2 que le dio seis goles de ventaja (13-7). Los dos se van con 12 puntos. De la tarde en Rubí conviene rescatar un dato que no cambió el resultado pero sostuvo el partido durante mucho rato: las 14 paradas de Octavio Salas en la portería local.
Abajo, el Catalunya y el Rubí siguen sin puntuar después de seis jornadas, y los dos dejaron sin embargo algo de lo que tirar: el Catalunya igualó el tercer cuarto ante el Barceloneta (4-4), el único parcial que no perdió, y el Rubí marcó exactamente dos goles en cada uno de los cuatro periodos (2-6, 2-3, 2-3 y 2-5), que es una forma rara de no romperse.
La jornada 7 se juega el domingo 18 de octubre y trae por fin lo que esta no podía dar: los cuatro primeros se miden entre ellos. El Barceloneta recibe al Sabadell y el Barcelona recibe al Terrassa, así que la fila de arriba, que hasta ahora llega con los mismos 18 puntos para todos, va a empezar a separarse. Más abajo, el Catalunya recibe al Canoe, con los locales todavía sin estrenar su casillero.



