El Sabadell ganó 15-12 al Sant Andreu en Can Llong con un 7-1 de salida que decidió el partido y un 9,6 de Eduardo Lorrio que lo sostuvo cuando el marcador se fue estrechando.
Hay partidos que se ganan dos veces: una al construir la ventaja y otra al defenderla. El Sabadell hizo las dos cosas en Can Llong, y la segunda le costó bastante más que la primera. Lo que empezó siendo un 7-1 acabó siendo un 15-12, y en medio hubo un portero, Eduardo Lorrio, que sumó 10 paradas y firmó la mejor valoración del partido (9,6).
La ventaja la construyeron sobre todo Josep Bonet y Rafael Saboya. Bonet hizo cuatro de los 15 goles del Sabadell (27%) y terminó con un 8,0; Saboya añadió tres. Esa salida dejó el 7-1 y, ya en el segundo periodo, la máxima diferencia de todo el encuentro: siete goles, con el 9-2 en el marcador. A partir de ahí el Sabadell no volvió a estar tan cómodo.
El Sant Andreu se puso a recortar con una fórmula muy concentrada: 12 goles repartidos entre cuatro goleadores, con Nikolas Paul e Ignasi Bargalló firmando cuatro cada uno. Los parciales le dieron la razón (2-3, 3-3 y 3-5) y el último gol del partido fue suyo, de Bargalló, a 0:42 del final. Pero aquel 7-1 seguía ahí, y los parciales no se cobran por separado.
El Sant Andreu también tuvo portero. Adria Serrano paró 13 lanzamientos, la cifra más alta del partido, y acabó con un 8,1, el mismo que Bargalló. Enfrente, Lorrio se quedó con 10 paradas y con la valoración más alta de los dos equipos, que en un partido que se estrechó hasta el 15-12 no es un adorno estadístico.
Con la clasificación de la jornada todavía sin cerrar, el Sabadell queda tercero con nueve puntos y tres victorias en tres partidos, y el Sant Andreu, noveno con tres. Lo que se lleva cada uno es distinto de lo que anunciaba aquel 7-1: el Sabadell, los puntos; el Sant Andreu, la prueba de que la ventaja no le había puesto el partido fuera de alcance.



